He aquí una vivienda de aire moderno que consigue ser serena y cálida. ¿Cuál es su secreto? Apostar por la madera y por muebles de líneas simples. Pero no es una casa de obra nueva. Al contrario, tiene 40 años y la idea era vivirla muchos más. Se construyó en los 80 y, aunque no es demasiado vieja, estaba desfasada. ¿La solución? Un toque actual y mucha, mucha calidez.

Una curiosidad: María Just, la interiorista encargada de esta maravillosa reforma, trabajó en este proyecto con los arquitectos Olga Twose y Christian Twose, que son hijos del arquitecto que levantó esta casa en 1984. En una generación han cambiado muchas modas, pero algo permanece: una buena madera es para siempre.